Tratamiento del cáncer colorrectal
Aproximadamente el 50% de los casos de cáncer colorrectal desarrollan metástasis, principalmente en el hígado. Cuando esto ocurre, las opciones curativas tradicionales, como la cirugía, no son efectivas, dado que muy pocos pacientes son aptos para estos tratamientos.
En los últimos años, se ha desarrollado una nueva técnica no invasiva que permite tratar a este tipo de paciente con mayor efectividad: la ablación. Es una intervención mínimamente invasiva, que no requiere anestesia general, solo local.
Esta técnica consiste en destruir las células cancerosas, sin extirpar el tumor. Hay varios tipos de ablación, pero las más utilizadas son la ablación por radiofrecuencia, y la ablación por criocirugía, por tener la morbimortalidad más reducida.
En la ablación por radiofrecuencia se introduce una aguja por vía percutánea o quirúrgica hasta el tumor, y se genera una corriente de radiación que aumenta la temperatura del tejido hasta 100ºC aproximadamente, provocando la destrucción de las células cancerosas.
En la ablación por criocirugía, se destruyen las células cancerosas mediante frío. Igual que en el tipo anterior, se introduce una aguja por vía percutánea o quirúrgicamente hasta el tumor, pero en este caso se introducen gases que disminuyen la temperatura del tejido, congelando las células cancerosas. La ablación por criocirugía permite tratar tumores de mayor tamaño que los otros tipos de ablación, pero puede requerir anestesia general.
Cuando los tumores son demasiado grandes para ser tratados por ablación, se recurre a otra técnica llamada embolización. En ella, se trata de minimizar el riego sanguíneo del tumor, sin dañar el órgano. Esto es posible gracias a que el hígado tiene dos fuentes de sangre, y las células cancerosas se alimentan de la arteria hepática, mientras que el resto se alimenta básicamente de la vena porta. Para cortar el riego sanguíneo, se introduce un catéter desde la arteria femoral, y se guía hasta la arteria hepática, principal fuente de nutrición del tumor. Se inyecta un contraste a través de este catéter para visualizar el vaso mediante RX. Una vez colocado el catéter, se obstruye el vaso mediante pequeñas partículas, que bloquean el aporte sanguíneo a las células cancerosas.
Esta técnica también sirve para administrar radiación de forma muy localizada: una vez introducido el catéter, se inyectan esferas radiactivas, que emiten una pequeña cantidad de radiación. De esta forma, los efectos de la radiación son mínimos.



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