Tomografía por emisión de positrones



El desarrollo en los últimos años de nuevas técnicas de diagnóstico por imagen supone un importante avance en la detección y planificación terapéutica de enfermedades como el cáncer. Un claro ejemplo de estas nuevas técnicas es la tomografía por emisión de positrones (PET).


Esta técnica consiste en el uso de radiofármacos con isótopos liberadores de positrones que actúan como marcadores radiactivos de las células tumorales. El único fármaco utilizado actualmente es 18-fluoridesoxi-D-glucosa, un análogo de la glucosa (FDG). Como este radiofármaco tiene una elevada actividad específica, no altera las características fisiológicas de las moléculas y tiene una cortísima vida media, permite obtener imágenes de alta calidad con baja exposición para el paciente.

La tomografía por emisión de positrones se basa en la elevada actividad metabólica de las masas tumorales. Así, el FDG es incorporado fácilmente en las células como un análogo de glucosa, acumulándose y formando “puntos calientes” en la imagen captada. Este radiofármaco es administrado por vía intravenosa, y aproximadamente una 1 hora después, el paciente es explorado en el tomógrafo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el FDG puede ser captado por cualquier célula con actividad metabólica del organismo, por lo que puede aportar falsos positivos. Además, solo es efectivo en tumores de un tamaño superior a 1cm. 

En la actualidad, esta técnica se utiliza principalmente para observar la evolución del tumor ante un tratamiento, para determinar su efectividad. También se utiliza para observar si el cáncer se ha diseminado por el organismo y para determinar el retorno del cáncer tras un tratamiento. 

Además de utilizarse en oncología, esta técnica se está empezando a implantar en disciplinas como la neurología y la cardiología.


El tumor presente en la mama es destacado por los radiofármacos



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