Nutrición en el paciente con cáncer de estómago



En los pacientes con cáncer llevar a cabo una correcta nutrición es de vital importancia, ya que va influir en todo el transcurso de la enfermedad. La presencia de un tumor, independientemente del lugar en el que esté localizado, puede dar lugar a alteraciones metabólicas de la utilización de los nutrientes, pudiendo provocar la desnutrición del paciente. 

Así mismo, la desnutrición tiene efectos sobre el paciente, tales como la pérdida de peso preoperatoria, que se considera un factor de riesgo, la reducción de la fuerza ventilatoria, y la capacidad tusígena, favoreciendo la aparición de infecciones respiratorias, así como un incremento de los efectos secundarios del tratamiento de quimio o radioterapia. Además, se altera la cicatrización, que es especialmente importante en pacientes intervenidos quirúrgicamente. 

Cuando el cáncer se encuentra en el estómago, conseguir un estado de nutrición óptimo se convierte en algo especialmente difícil. El cáncer puede provocar pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolores en la boca, y otros malestares que dificultan la alimentación. Además, cuando se realiza una cirugía para extirpar la parte del estómago afectada, aparecen problemas de déficit de vitaminas y minerales, como la B12, la D, hierro o calcio, problemas de acidez, y de saciedad temprana. Por lo tanto, para garantizar una correcta nutrición, estos pacientes deben seguir una dieta que compense los déficits vitamínicos y de minerales, evitar alimentos que produzcan acidez, náuseas o vómitos, y tienen que comer en pequeñas cantidades, varias veces al día. 

Cuando el paciente no puede alimentarse por vía oral, se recurre a la nutrición enteral o parenteral. 
La nutrición enteral se realiza mediante una sonda nasogástrica, o si el paciente tiene riesgo de náuseas o vómitos, una sonda nasoyeyunal. 
La nutrición parenteral consiste en la administración de los nutrientes por vía venosa. Requiere un acceso venoso de larga duración, que se suele canalizar en la vena subclavia, donde se coloca un catéter que desemboca en la vena cava superior. Esta última tiene más riesgos que la nutrición enteral, ya que conlleva todas las complicaciones relacionadas con los catéteres venosos, como las infecciones. Por eso, si el paciente necesita este tipo de alimentación para su domicilio, se recomienda la vía enteral antes que la parenteral. 

Con una correcta nutrición, vamos a aumentar la calidad de vida del paciente, su bienestar físico, funcional, psicológico y social. De esta manera, el paciente tolerará mejor los tratamientos para combatir el cáncer.

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