Nueva línea de investigación en el tratamiento del cáncer



El descubrimiento de la genómica, el mejor conocimiento de los mecanismos celulares y las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos años, han supuesto una auténtica revolución en el campo de la oncología; redefiniendo el cáncer, e intentando crear tratamientos más efectivos. 

Gracias a la genómica, sabemos que el cáncer se desarrolla debido a mutaciones en el material genético de una célula. Estas mutaciones pueden darse en el individuo por su predisposición genética, o debido a su exposición a factores ambientales de riesgo. 

Hasta hace unos años, la investigación sobre los tumores se centraba en su anatomía y sus características morfológicas, definiéndolos según el tejido donde aparecían (cáncer de mama, cáncer de pulmón…). Sin embargo, en la actualidad, se busca identificar las distintas mutaciones que presentan los tumores, para poder crear tratamientos cada vez más efectivos y personalizados. Además, se ha demostrado que, en el pronóstico no sólo influye el tipo de cáncer, su tamaño y localización; sino que también son importantes el número de células cancerosas que están mutadas y su localización dentro del tumor, ya que no responden de la misma manera a los tratamientos. 

Gracias a estas nuevas investigaciones, es posible crear fármacos que actúen de forma especializada en las distintas mutaciones de un tumor, asegurando así su efectividad; son los llamados fármacos diana. De este modo, para elegir el tratamiento más adecuado, lo importante no sería el origen anatómico del tumor, si no su variante genética. Por ejemplo, un cáncer de mama y un cáncer de colon que presentasen la misma mutación, podrían ser tratados con el mismo fármaco diana. 

Los fármacos diana se presentan como una alternativa a la quimioterapia por ser más especializados; los fármacos de la quimioterapia actúan en todas las células de crecimiento rápido (normales o cancerosas), mientras que los fármacos diana sólo actúan ante la presencia de la mutación cancerosa. Además, los fármacos de la quimioterapia son citotóxicos, mientras que los fármacos diana son citostáticos, es decir, que mientras los primeros destruyen las células, los segundos bloquean la proliferación celular, evitando el desarrollo del tumor. 

Estos fármacos conforman la llamada terapia dirigida, que es una de las vías de investigación más importante de la medicina, ya que, además de ser muy efectiva, minimiza las consecuencias de los fármacos en las células sanas.

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