Biopsia líquida
En los últimos meses, se está implantando en los principales hospitales españoles, entre los que se encuentra el CHUAC, un nuevo y revolucionario método de detección del cáncer: la llamada biopsia líquida. Esta técnica se basa en el estudio de los marcadores genéticos del tumor que aparecen en la sangre. De este modo, mediante un análisis sanguíneo, podemos conocer toda la información genética del cáncer, y sus posibles mutaciones, algo fundamental poder administrar un tratamiento cada vez más personalizado.
Esta técnica tiene muchas ventajas respecto a la biopsia tradicional. Es una técnica no invasiva, por lo que se reducen considerablemente las complicaciones y riesgos asociados a la biopsia de tejido, una técnica muy invasiva. También permite seguir la evolución del tumor, ya que mientras la biopsia de tejido nos permite observar un estado puntual de las células cancerosas, la biopsia líquida, al ser una prueba muy sencilla, podemos realizarla varias veces para ver nuevos cambios. Además, esta técnica permite conocer la información de todos los lugares del cuerpo en los que existen células tumorales, mientras que la biopsia de tejido solo nos da información de un punto localizado.
Todo esto nos permite diagnosticar precozmente la enfermedad, tener un control evolutivo de ella y conocer la efectividad con la que actúa un tratamiento antes de que pueda ser visible mediante técnicas de imagen.
A pesar de toda la información genética que nos aporta esta prueba, en la actualidad sólo se utiliza un pequeño porcentaje de ella, ya que no existen los fármacos necesarios para atacar determinados genes tumorales. Sin embargo, abre una importante puerta al desarrollo de técnicas de tratamiento cada vez más personalizadas, que se ciñan las distintas mutaciones de cada paciente, y por lo tanto más efectivas.



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